Los Elementos

Restablece tu Salud desde tu propia Naturaleza

Este libro ayuda a descubrir el tipo de personalidad individual, al desarrollo personal y al auto-conocimiento. Con su estudio,  descubrirás tu patrón de conducta y tu comportamiento inconsciente para desprogramarlo y vivir en libertad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Crecer Espiritualmente no es decirle que sí a todo el mundo, no tiene que ver nada con lo banal, ni excluye la autoafirmación, es ser tolerante y una condición de crecimiento. Cuando quitamos esa sombra se abre una puerta de Luz, una lección que podemos aprender en nuestras vidas. Tenemos que descubrir cada lección que hay debajo de las apariencias, la sombra. 

Muchos sabemos los nombres de los doce signos del zodiaco chino (Rata, Búfalo, Tigre, Liebre, Dragón, Serpiente, Caballo, Cabra, Mono, Gallo, Perro y Cerdo) pero no todos conocen el significado real de cada uno de ellos y cómo influyen en el carácter y en la personalidad.  La combinación entre los signos chinos y los del zodiaco occidental, conviene conocerlas, porque también  aportan una gran cantidad de información sobre el carácter de cada uno y la influencia sobre la salud.

Este libro pretende ser un instrumento de conocimiento a través de  la Astrología Occidental y China, para ayudar a las personas que quieren mejorar su bienestar integral y su relación con los demás. Anima a que “contemplemos la posibilidad de mejorarnos en la medida de nuestra voluntad. Cada uno de los 12 signos, y animales del Zodiaco chino, tienen características sumamente positivas y negativas, que nos ayudan a conocernos mejor y a los demás, por consiguiente, a comprendernos.” Nuestro signo de nacimiento no es más que un determinante entre tantos otros. 

Los 12 Animales en la Astrología China

El calendario chino sigue los ciclos de la Luna (calendario Lunar) y el año chino siempre comienza un poco más tarde que el año occidental. En este sistema astrológico, cada año tiene su animal, su Cualidad Yin o Yang y su elemento (Agua, Madera, Fuego, Metal, Tierra)

El perfil astrológico de cada persona es una combinación de las características únicas de cada uno de los animales presentes en su carta. Son ellos:

Rata – Inteligente y Práctica

Búfalo – Confiable y Premeditado

Tigre – Osado y Apasionado

Liebre – Intuitiva y Sensible

Dragón – Exitoso e Independente

Serpiente – Misteriosa y Sofisticada

Caballo – Trabajador y Amigable

Cabra – Sensual y Adaptable

Mono – Ocurrente y Divertido

Gallo – Protector y Honesto

Perro – Leal y Digno de Confianza

Cerdo – Sensual y Ávido

Compatibilidades

Al igual que la astrología occidental, la astrología china también utiliza un intrincado sistema de compatibilidad. Los doce signos del zodiaco chino están individualizados, pero una energía común intelectual y de formación de caracteres fluye dentro de ciertos grupos de estos signos. Dado que la cultura china otorga gran importancia a una estructura familiar cercana, la astrología puede usarse para explicar algunos de los matices y complicaciones que ocurren en la vida familiar.

Es un tratamiento que promueve la atenuación de arrugas y líneas de expresión, mediante la inserción de finas agujas. Es un tratamiento indoloro y no invasivo indicado en: – Flacidez y relajación general de los tejidos. Disponemos de tratamientos faciales estéticos especializados para todo tipo de necesidades. Los resultados estéticos se notan desde el primer día. La piel adquiere luminosidad y brillo debido a la acción estimulante de la microcirculación y a la reconstitución de los componentes de la piel.

Todavía hay una opción más allá de remedios caseros y tratamientos que resecan la piel. Asesoramos e indicamos el tratamiento que más se ajusta a las necesidades para el cuidado de cada piel.

Signos de Fuego

Aries, por ejemplo, abandona más rápida y radicalmente que los otros porque es más espontáneo, mas de una pieza. Además, es uno de los cuatro signos cardinales, que son poco flexibles y que por tanto se adaptan peor que los demás.

Leo, dominado por el orgullo y que, como signo fijo, este centrado en la acción, es muy sensible a la perdida brusca de una motivación o de su fe en lo que hace. Suele caer en lo que los psicólogos denominan una neurosis de fracaso, como si fuera menos doloroso para su orgullo ser responsable de sus errores que aceptar la responsabilidad de otro en sus actos. A veces, sin embargo, desprecia el fracaso y sigue como si nada hubiera sucedido, sustituyendo la fe por la tenacidad.

En cuanto a Sagitario, también entusiasta y deseoso de triunfar, pero quizá más consciente de sus posibilidades de éxito o más confiado en su buena estrella, tiene, como todos los signos mutables, la posibilidad de adaptarse a las circunstancias y de utilizarlas como un trampolín después de haber examinado la situación: Si cae en la depresión —y eso es posible, pues es muy emotivo— no se deja desalentar, como le sucede a Aries o incluso a Leo. Espera hasta recuperar las fuerzas y recurre al juego, al aspecto lúdico de su temperamento.

Los nativos de los signos de Fuego tienen también en común  su carácter colérico, pero cada uno a su manera.

Aries estalla en gritos, pero no tarda en olvidar el motivo de su ira; una vez calmado, no guarda ningún rencor.

Leo impresiona a la gente con sus gestos teatrales o devastadores; si se siente herido en su amor propio, no perdona.

La cólera de Sagitario es súbita y muy violenta, pero cuando se ha calmado trata de hacerse perdonar. Los tres signos están dominados por la pasión, y por tanto por la desmesura y el exceso.

La pasión de Aries es como un fuego de paja: es ardiente, pero efímera. Necesita constante-mente novedades. Anhela grandes aventuras excitantes que le estimulen y le permitan sentirse heroico. Es esencial para el encontrar un campo de batalla.

La pasión de Leo tiene grandeza y énfasis, este teñida de dignidad y de nobleza. Es un fuego de llama alta, que se ve de lejos. Leo acomete grandes asuntos o grandes empresas: solo eso le satisface. Vive sus pasiones con una confianza ciega y total en sí mismo.

En cuanto a la pasión de Sagitario, es el fuego que deja rescoldo. Es menos llamativa, pero quizá más ardiente que la de los otros dos. Emite más calor que llama, es menos espectacular y más secreta. Se traduce en la atracción por el riesgo, el deseo de traspasar las fronteras que se le imponen. Tiene pasión por la vida misma y una confianza que le hace pensar que si es generoso con la vida, ella se lo devolverá con creces. Y a menudo es cierto. Es una pasión más controlada.

Signos de Tierra

Tauro camina con fuerza, aunque graciosamente. Se toma su tiempo para vivir y para actuar. Su capacidad de trabajo es notable pero no se deja agobiar, y necesita tiempo para ser consciente de lo que siente o de lo que quiere. De ahí su dificultad para decidirse, y sobre todo para volverse atrás en una decisión. Como signo fijo, está centrado en la realización concreta; necesita hacer cosas, y lo mismo sucede con todos los signos de Tierra que están muy arraigados.

En Tauro, ese arraigo se manifiesta en un inmenso amor por la vida y por los placeres. Es sin duda el más sensual de los tres, el más artista también y el más sensible a la belleza.

Virgo, signo mutable, es más ambiguo en sus relaciones con el tiempo, pues está regido por Mercurio. Tiene mayor movilidad o rapidez en su manera de actuar, en sus reacciones y en su misma sensibilidad. Como en todos los signos de Tierra, es muy paciente aunque en menor grado que Capricornio, lo que se manifiesta en una acción concienzuda y minuciosa, sin prisas, de una precisión casi mecánica y que alcanza resultados sorprendentes.

En Capricornio (regido por Saturno, Dios del tiempo) esa tendencia esta más acentuada si cabe.

Capricornio esta casi siempre desfasado en relación al instante. Se da cuenta de las cosas después de que le hayan ocurrido, reaccionando siempre tardía aunque intensamente. A menudo se le reprocha que tenga poca agilidad mental pero, aunque asimila lentamente, lo hace quizá más a fondo que otros.

La Tierra de Tauro es la tierra de la abundancia, la tierra de donde manan la leche y la miel. La Tierra de Virgo, en cambio, lo ha sido pero ya no lo es: sus cosechas han sido segadas, sus

Capricornio «simboliza Ia Tierra, su peso, sus secretos, su fatalidad». Capricornio tiene un objetivo que trata de alcanzar pacientemente, sin desanimarse nunca, con una confianza renovada en que la primavera esta por llegar después de la larga travesía invernal. Es una tierra interior, una tierra de espera. En cierto modo el tiempo se hace abstracto para él, adopta un valor de eternidad.

Tauro no levanta el vuelo, pero sabe a dónde va: planta y cosecha. Tiene los pies sobre Ia Tierra. Sabe organizar su éxito y jugar sus cartas para obtener lo que desea. Virgo es preciso, metódico, ordenado. Se pliega a las reglas del juego que Ie impone la naturaleza. Sabe poner su inteligencia y su espíritu lleno de recursos al servicio de su trabajo, a disposición de los de-más. Capricornio rechaza la ilusión: su forma de ser concreto consiste en ser ante todo lúcido y en poner su pensamiento al servicio de su ambición. No hay rebeldía en estos signos, al contrario que en los de Fuego, ya que aceptan la fatalidad. De ahí derivan Ia paciencia, Ia sabiduría y Ia fuerza especificas que les caracterizan.

La fuerza de Tauro, signo fijo, estriba sin duda en su amor por la naturaleza y Ia vida, por el trabajo, en Ia manera en que sabe gozar de las cosas.

La fuerza de Virgo, signo mutable, reside en su paciencia, su adaptabilidad, su eficacia y su prudencia. En Virgo nada queda Iibrado al azar: tiene respuesta para todo, siempre y en todas partes.

La fuerza de Capricornio, signo cardinal, radica en su sabiduría y en su serenidad. Siempre pone una distancia entre él y lo que desea: de ahí su lucidez y de ahí su frustración. Ama la fuerza, y no se permite debilidades ni caídas. Así se impone una autodisciplina.

Signos de Aire

Géminis es un signo mutable y regido por Mercurio. Tiene, por tanto, todas las características de la inteligencia: Ia flexibilidad y el sentido del juego de los mutables, unidos a la perspicacia y el oportunismo de Mercurio. Signo ambiguo y joven, representa Ia primera etapa en Ia relación con el otro, la que se establece entre hermanos.

Libra es un signo cardinal y regido por Venus. Esta tenido de una afectividad más rica, y al tiempo posee mayor rigor. Es el transito a Ia pareja, al matrimonio: implica una noción de compromiso, de asociación que no se encuentra en Géminis. Hay un avance hacia eI otro, es decir, un predominio del otro sobre uno mismo. Aqui la inteligencia es fundamentalmente comprensión, mientras que en Géminis es ante todo juego de conceptos.

Acuario es un signo fijo y regido por Urano. Representa el paso al conocimiento, al saber. Acuario pone su inteligencia al servicio de la colectividad. Ya no es la fraternidad de Géminis, o la afectividad de Libra, sino la universalidad.

Acuario, como signo fijo, implica el paso a Ia acción: ya no hay rastro de juego. Géminis vive en eI instante. No piensa en el pasado, y se niega a proyectarse en el futuro. Sólo viviendo el momento se libra de la angustia que su condición aérea Ie produce. Los signos de Aire, en efecto, están por definición, y contrariamente a los signos de Tierra, desarraigados, carecen de lazos estables. EIIo es patente particularmente en Géminis, que es a la vez Mercurio y mutable.

En Libra hay un deseo de establecer vínculos, ya que el signo este fuertemente influido por la afectividad y, a la vez que está regido por Venus (planeta del Amor), está enamorado de lo absoluto, dada su condición de cardinal. Este nativo sufre más que cualquier otro por su in-constancia y por la contradicción en que vive, escindido entre la necesidad de Amar y el deseo de gustar.

Acuario, signo fijo regido por Urano, está proyectado hacia el porvenir: este adelantado a su tiempo. Es el signo de los grandes cambios, de las grandes mutaciones, de la experiencia. De ahí su extremada independencia y su casi imposibilidad de comprometerse en una aventura sin futuro. Dado que son signos de comunicación, los tres signos de Aire no pueden vivir sin relacionarse con los demás. Los nativos de Géminis tienen facilidad de trato y un don natural para la complicidad y la comunicación a corto plazo: captan todo en seguida, son hábiles intermediarios.

Libra juega con su encanto. Tiene arte para seducir y relacionarse, y es diestro en transmitir lo que percibe del otro o en limar asperezas. Acuario acomete vastas empresas que cambian el mundo de los demás. Le interesan los medios de comunicación, los descubrimientos científicos y todo lo que pueda influir en la transformación del Mundo.

Signos de Agua

El primer signo de Agua es Cáncer, cardinal y regido por la Luna. El nacido bajo este signo está profundamente unido a la infancia, es un sujeto al que cuesta más que a otros ingresar en el mundo adulto y desprenderse de los lazos maternos. Su inconsciente se halla por completo referido a la primera infancia, quizá incluso a la vida intrauterina. Compensa su nostalgia por un pasado ido para siempre mediante una intensa vida interior en la que recupera las sensaciones y las emociones pretéritas, tratando de construir un mundo que se parezca lo más posible al paraíso que ha perdido. No es casual que la Luna rija este signo: es a la vez la imagen de la madre, la del sueño de los hombres y la de las fantasías nocturnas. En ella conviven lo imaginario y el regreso al seno materno: son los elementos que constituyen el sueño, actividad predilecta de Cáncer.

El segundo signo de Agua es Escorpio, que es fijo y este regido por Plutón. Al agua inocente del manantial de Cáncer sucede el agua muerta de los estanques, el agua subterránea y profunda de los pozos.

Escorpio vive de su inconsciente y de el extrae su energía, que tiene una doble faceta: es el mundo turbio de los sentidos, con su ambigüedad perversa, pero es también esa inagotable fuente de creación y de energía que llamamos libido. Plutón rige el signo. Plutón, dios de los infiernos, que reina sobre la muerte pero que es también el guardián de los tesoros del mundo. Para el hombre es el más poderoso de los dioses, y el más aterrador. Y en el inconsciente de Escorpio anidan la fascinación y el temor a lo desconocido.

Si Cáncer evita la regresión a la infancia mediante el vuelo imaginativo, Escorpio huye de la tentación suicida o destructiva mediante la trascendencia o la superación de sí mismo, a veces incluso a través del sacrificio. Y, como todos los que tratan de vivir por encima de sí mismos, Escorpio tiene intuiciones fulgurantes.

Piscis es signo mutable y está regido por Neptuno. En su caso, al referirnos al inconsciente no podemos hablar de fuente o de rio, de estanque o de pozo: hay que hablar de océanos y mares.

Piscis es la vuelta a los orígenes y at inconsciente arcaico, vive sumergido en lo irracional. En el no actúa el impulso de la muerte sino el anhelo de fundirse en todo, como la estatuilla de sal disuelta en el océano de la que habla la tradici6n budista. Antes que pensar, el nativo de Piscis siente: su guía es la intuición. Se creen totalmente impregnados por el mundo exterior y sin embargo viven en su universo interior: por eso su relación con la realidad es tan difícil. Neptuno, el planeta que rige el signo, es también el dios del mar. No admite límites ni contención y es casi imposible de definir, ya que adopta todas las formas, todas las apariencias: es el misterio mismo.

Si el inconsciente de Cáncer bebe de la infancia y el de Escorpio de la libido, el de Piscis hunde sus raíces en la memoria misma de la humanidad, en el inconsciente colectivo del que nacen los mitos, las religiones y los símbolos. En este panorama hemos visto definidos, mediante los elementos, los grandes motores del alma humana. El Fuego nos ha dado la clave de su dinamismo y de su voluntad; la Tierra, de su encarnación y de su realización; el Aire, de su inteligencia y de su modo de comunicación; el Agua, finalmente, nos ha mostrado su universo psíquico sensible. Para comprender mejor el equilibrio de la arquitectura zodiacal, queda por ver como se relacionan entre si los signos cardinales, fijos y mutables.

Así, los cuatro signos cardinales se oponen por pares en una cruz definida por Aries y Libra (signos de los equinoccios) y por Cáncer y Capricornio (signos de los solsticios). Los cuatro están movidos por la pasión. Aries es la pasi6n por la acción; su espontaneidad es la de la voluntad, y encarna el impulso vital. Frente a el, Libra, es la pasión de la justicia; su espontaneidad es la del sentimiento, y encarna el equilibrio. Cáncer es la pasión de la memoria, y su espontaneidad es la de la imaginación; representa la inercia. Capricornio es la pasi6n por la profundidad; su espontaneidad es la de la reflexión y representa la fuerza. Los cuatro signos fijos se oponen por pares en una cruz definida por el eje Tauro-Escorpio, o eje genésico, y por el eje Leo-Acuario. Los cuatro están movidos por la acción. La acción de Tauro es constructora; es la mano del obrero o del artesano, y esta at servicio de la vida (placer). La de Escorpio consiste en destruir para reconstruir de otra manera; es la mano del verdugo o del cirujano y está al servicio de la muerte (dolor). Leo tiene por acción, reinar; su mano es la del que empuña un cetro, y su fuerza reside en la autoridad y la decisión. La acción de Acuario es la solidaridad universal; es la unión de las manos, y esta at ser-vicio del saber y la responsabilidad. Los cuatro signos mutables se oponen por pares en una cruz definida por el eje Géminis-Sagitario y el eje Virgo-Piscis. Los cuatro están movidos por el juego y por la relación con el mundo. La relación de Géminis parte de lo lejano para ir a lo cercano; es oportunista. La de Sagitario parte de lo cercano para ir a lo lejano; es idealista. La relación de Virgo se establece entre lo cercano y lo cercano; es realista. Piscis establece su relación en el seno de lo lejano y no sale de allí; se mantiene en la irrealidad. Pero estos cuatro signos son dobles y juegan continuamente entre ellos, pasando at otro lado y apropiándose de las características del signo situado enfrente. Así, Géminis puede ser idealista, Sagitario oportunista, Virgo no realista y Piscis realista. Por su movilidad intrínseca, nada en ellos esta fijo. De ahi su complejidad y la dificultad que entraña aprehender su personalidad.

Ser-ÁNIMA

Tigre

El Tigre es un pacifista nato, dedicado a quienes ama y, aunque parezca un poco extravagante, sabe aprovechar las oportunidades. Detesta las peleas, la guerra, los conflictos.

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